Esta semana me he topado con la vida minimalista. Me encontré un documental en Netflix que me enseño de que trataba y después me compré un libro en el que habla más sobre este tema.

Me pareció interesante, ver como existen personas que viven con tan pocas cosas, y hablo de objetos materiales e innecesarios con los que llenamos nuestras casas. 

Si no has escuchado de este tema, lo que puedo resumirte en mis palabras: es que es un estilo de vida en el que tratas de vivir con lo necesario, sin irte por las ramas y llenarte de objetos para evitar vacíos. Se habla de todos los aspectos de la vida, desde la casa hasta la oficina, desde tu vida profesional hasta la personal.

Y la verdad es que desde hace dos años en mi vida aplique este método, sin saber de su existencia como tal. Yo lo hice a raíz de un problema de ansiedad que me empujo a hacer algunos cambios en mi vida. Resulta que sin querer, he entrado un poco a la vida minimalista sin siquiera conocerlo. 

No comparto todos los aspectos quizás de este estilo de vida, pero si que me he hecho de algunos de sus hábitos en casa para llevar una vida que a mi me gusta más.

Sabes que siempre trato de recordarte que tu vida la formas tú, a tu gusto y conveniencia. Que comprarle a otros su estilo de vida no es para nada conveniente. Que lo mejor es crear tus maneras de ver las cosas pero siempre estar abierto a escuchar a los demás.

Considero importante decirte que vivir una vida más minimalista va a parecer complicado cuando no te conoces lo suficiente, cuando no conoces exactamente tus gustos y no sabes que es lo que te hace feliz, y para ello es necesario también vivir una autoexploración.

Conocerte a ti misma, te ayuda a lograrlo más fácil. Así que el primer paso, es darte el tiempo para conocerte y explorarte. Puedes hacerlo tu misma, con libros que te enseñen a descubrirte ó ir con un profesional para que te ayude en este tema. El autoconocimiento te dará la pauta para deshacerte de cosas que sólo están ocupando espacios en casa y que sin saberlo, representan cargas para nuestro cerebro.

Después de haberte dicho esto, hoy quiero compartirte algunos hábitos minimalistas que a mi me ayudan a vivir una vida más ligera en casa, sin tantas cargas y con más ganas de vivir cada día. Porque el objetivo al final es ese: tener una vida ligera, que te haga despertar cada día con más ganas y energía para seguir disfrutando tu día a día. 

Mis hábitos minimalistas en casa:

1. Elimine toda la ropa innecesaria que tenía en casa. A mí se me hizo muy difícil darme cuenta de que toda la ropa que tenía en casa era innecesaria. Siempre que veía las revistas, o los medios quedaba fascinada con todo lo que veía. Y siempre me llenaba de prendas que jamás usaba, otras que usaba una vez y nunca más. Aprendí a identificar que tipo de prendas me gustaban más, y eran mis favoritas. Resulta que eran pocas, las que siempre quería y quiero usar todos los días. Decidí deshacerme de todo aquello que nunca me apetecía usar, y quedarme con lo que si usaba. Ahora cada que hago compras, me aseguro de que sea algo que me encante y se parezca a lo que normalmente uso. De esa forma sé que no falla. A veces, pruebo cosas distintas, pero ahora que acepto más mis gustos puedo identificarlo muy fácilmente y ser más sincera conmigo misma. 

2. Aprendí a no comprar tantos recuerdos. Cuando me iba de viaje, siempre cargaba con cosas que quería que estuvieran en mi casa y que me recordarán esos momentos fuera. Al principio no parecía un problema porque eran pocos viajes. Pero a medida que ha pasado el tiempo, mis salidas han aumentado y se ha hecho imposible tener todo eso en casa. Así que ahora, cada que salgo, procuro disfrutarlo al máximo, impregnarme de sabores, olores y hacer de mi mente mi casa. Todos los recuerdos están ahí y solo hace falta sentarme con una buena taza de café para recordarlos y revivirlos. Ya no tengo que llenarme de cosas que después terminan empolvadas. Sí compro recuerdos, pero siempre cosas que sirvan. Como llaveros si en ese momento no tengo, ó imanes para pegar papeles en mi organizador, y quizás piezas de cerámica que representen a mi espiritualidad pero no voy más allá. Sin duda, hace más livianos mis viajes porque regreso con menos carga.

3. Implemente las limpiezas rutinarias en casa. Cada seis meses, procuro hacer una limpia exhaustiva en casa. Deshacerme de todo lo que ya no sirve ó de aquello que sigue guardado y que nadie ha usado. A veces se hace difícil cuando hay más personas viviendo en casa. Pero por fortuna, yo tengo un esposo al que le van bien estas cosas. Siempre ha sido de los que no acostumbra a acumular objetos, lo que ha permitido que pueda hacer mis limpias perfectamente. Si en casa, yo fuera la que limpia y  mi esposo el que llena, tendría que aprender a lidiar con eso. Pero para suerte mía y del minimalismo, no existe tal situación.

4. Si ya no me sirve, lo dono. Cuando tienes objetos con valores sentimentales cuesta más sacarlos de casa. Pasa con algunas cosas que ya no te sirven, pero que tu le has atribuido algún valor emocional que te hace quererlo guardar siempre. Yo he aprendido a donar este tipo de objetos. Cuando los donas y ves las caras de las personas a quienes si les sirve ó incluso son necesarias para su vida, terminas por dejarlo ir. El desapego es de lo que más se trabaja cuando aplicas la vida minimalista. Aprender que las cosas son cosas, y que el valor sentimental se lo atribuyes tú, te hace más fácil soltar. Para nadie más tendrá el mismo valor, ese es un hecho. Y lo que no te sirve a ti, puede servirle a alguien más.

5. Lo que puedo comprar en línea, mejor. Y en especial hablo de los libros, porque soy muy fan de ellos. Me ha costado acostumbrarme a leerlos sólo en pantallas porque siempre he sido de las que disfruta el olor de sus páginas cuando son nuevos, así como subrayar las partes más importantes. Lo sigo haciendo, pero no con todos. Antes de comprar un libro, valoro si deseo tenerlo en físico ó puede ser que termine leyéndolo tan rápido que puede quedarse en la biblioteca online. Son decisiones que me ayudan a llevar menos carga y tener a la mano cualquier detalle que quiera recordar. Al igual que los libros, también trato de usar aplicaciones que me ayuden a llevar mi organización, anotaciones importantes y hasta las uso para dibujar. 

Estos son los hábitos que hoy puedo compartirte. Espero más adelante poder comentarte más al respecto, pero por lo pronto creo que ya es un gran trabajo poner estos en marcha. Junto con el autoconocimiento, es una gran tarea para cambiar un poco de hábitos.

El poder de cambiar algo en tu vida siempre está en tus manos y afuera existen muchos recursos que puedes utilizar a tu favor para lograrlo. Busca más sobre este tema, si sientes que estás llena de cosas porque seguro te fascinará.

Te dejo, y espero leerte en los comentarios.

Ciao!

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